El nuevo Papa Francisco I, declara: “¡Como me gustaría tener una Iglesia pobre y para los pobres!”. Perfecto. El papa quiere una iglesia pobre. El Vaticano no es precisamente pobre. Jamás he visto un papa en la pobreza, el papa es Vaticano y el Vaticano es oro. Y España desahuciando a una media de 517 familias diarias y en la mayor parte del África Subsahariana la gente sigue muriendo de hambre.
El papa reza, da misas, y predica, pide humildad y solidaridad, se ruega por los pobres y los desamparados y todo son buenas intenciones. Pero ¿y si se pasase a la acción?, si el papa en vez de predicar ayudara, en vez de rezar donara y en vez hablar actuara, ¿no sería más fácil llevar a la acción sus ruegos y suplicas? Una rebaja de sueldo, una viviendo más modesta, santos de madrea en lugar de santos de oro en las iglesias y entradas gratis al museo del Vaticano, que al fin y al cabo es de todos ¿no?
Los últimos días antes de la elección, todos los medios emitían imágenes de los aposentos dónde los 115 cardenales iban a reunirse durante el cónclave. No parecía una humilde reunión para acordar quien era el mejor. Parecía más bien la mesa de un banquete romano. Cuantos hubieran matado por disfrutar de ello sólo un día. El cónclave esta vez duró poco más de dos días, demos gracias al señor por no desperdiciar en un pocos lo que bien repartido hubiera hecho maravillosa la vida de muchísimos más.
¿Habría en el Vaticano el suficiente oro para erradicar el hambre y la pobreza extrema en una gran región? Esa es la cuestión.
miércoles, 20 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
Pongo y quito, y quito y pongo
Hablamos de España y hablamos de política.
Hablamos de política y hablamos de PP y PSOE. Hablamos de izquierdas y de
derechas. Hablamos de medios de comunicación y hablamos de ABC, periódico de
derechas, de La Razón, periódico de derechas, de El País, periódico de
izquierdas. Hablamos de los pueblos de España, de cualquiera de ellos, y si nos
remontamos a la infancia de las generaciones que ahora ocupan las aulas de la
universidad, es raro quien no recuerde a sus abuelos hablando de los rojos y
los grises, de la época de Franco y de la guerra civil (que muchos de ellos han
vivido).
Supongamos que entre 1986 y 1990
han nacido la mayoría de los estudiantes de periodismo, de ciencias políticas,
de derecho o de cualquier licenciatura o
grado en que la política tenga algo que decir. En 1986 Felipe González ocupaba
el cargo de presidente del Gobierno a la cabeza del PSOE, desde 1996 José María
Aznar fue el sustituto y quitamos PSOE para poner PP, el mismo cambio pero a la
inversa ocurrió en 2004 y fue José Luís Rodríguez Zapatero quien de nuevo con
el PSOE presidía el Gobierno Español,
dejo el cargo de forma un poco precipitada y desde noviembre de 2011 es Mariano
Rajoy quien preside el país.
Resumiendo 27 años de
bipartidismo, de PP, de PSOE, de un país en que se cree que solo hay dos
bloques fuertes y que cualquier otro voto, dado a cualquier otro partido, no es
relevante, no sirve para nada y no se tiene en cuenta. Seguimos votando a PP y
PSOE y seguimos quejándonos cada vez que uno sube al poder. Esto no sirve de
nada, porque por mucho que hablemos de los unos de los otros, en realidad,
ellos no escuchan.
Madrid, 6 de Febrero
Noelia Zazo Candil
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